Meraki Bay | Una emprendimiento con conciencia social
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¿Ya conociste a los chicos de Meraki Bay? Una ONG que te permite vivir una experiencia increíble en un país rodeado de una naturaleza salvaje. Pues hoy te invitamos recorrer un poco de la historia de ellos, su motivación y el qué lo llevó a embarcarse en esta aventura.

Un proyecto que nació como una iniciativa al interior de GrowPro Experience y que hoy nos enorgullece el alcance y el impacto que han logrado crear en Sudáfrica.

¿Qué es y de dónde viene?

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Meraki Bay es una ONG que busca dar apoyo a las zonas más desfavorecidas de Sudáfrica, a través del trabajo con los niños de las escuelas de estas zonas y el desarrollo de proyectos de emprendimiento.  “Sudáfrica sufre un gran contraste económico y combina el desarrollo y las posibilidades de un país del primer mundo con algunas de las penurias endémicas de África: pobreza, hambre o desigualdad” comenta Carlos Andrés Cutillas, uno de los iniciadores del proyecto.

Una realidad que permitía iniciar el proyecto que tenía en mente: por un lado, abrir la oportunidad a todos aquellos que quisieran viajar y descubrir este país; y, por el otro, iniciar un programa solidario, sin ánimo de lucro, para ayudar a una comunidad con escasas oportunidades.

Con este escenario en mente “hablé con Pablo y Goiko, los fundadores de GrowPro, y les transmití mis inquietudes. Así surgió la idea de viajar a Sudáfrica. Se trataba de un destino que ya tenía en la cabeza y del que varias personas me habían hablado muy bien. Quería dar el salto hasta el país más meridional de África”, recuerda Carlos.

Tras este planteamiento GrowPro decidió involucrarse en el proyecto y les permitió embarcarse en un viaje a Sudáfrica en octubre de 2017, para que un año más tarde y con el apoyo de los  100 voluntarios que han participado en el proyecto durante el verano de 2018, nazca Meraki Bay.

Estaba todo listo, pero faltaba una pieza clave, Ignacio Alonso. Amigo íntimo de la infancia de Carlos y partner de aventuras, se pintaba como el compañero perfecto. “Me encontraba a una semana de sacar un vuelo con dirección a Kenia cuando justo, ¡me encontré con Carlos! Y me contó que estaba construyendo un nuevo proyecto social en Sudáfrica. Al escuchar esto, no lo pensé dos veces y le dije a Carlos que estaba dentro.Un mes después, ya estábamos los dos en Sudáfrica”.

Desarrollo dentro de GrowPro Experience

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Tras un par de meses observando y buscando un proyecto en el que participar, Ignacio y Carlos conocieron a Fidel Merter y Peter Parker dos sudafricanos que provenían del township de Hangberg, una favela situada en Hout Bay a escasos veinte minutos del centro de Cape Town. Ellos llevaban un proyecto destinado a sacar a los niños y niñas de las calles mediante la música y el deporte.

Un encuentro que fue clave para el desarrollo del proyecto ya que “comienza en ese momento a gestarse lo que finalmente sería el Hout Bay Project. Tras ir conociendo más a Fidel y Peter y a la comunidad donde vivían, decidimos empezar un programa de voluntariado, concentrándonos en las áreas de educación y deporte”, recuerda Carlos. “Parece sencillo pero tuvimos una suerte increíble de conocer a Fidel y a Peter. El día que los conocimos sin duda fue la primera piedra para la creación de Meraki Bay”, dice Ignacio.

Hout Bay Project

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Nada más llegar a Sudáfrica, lo primero que les llamó la atención fue la enorme desigualdad existente en el país entre la clase dominante, generalmente blanca, y la mayoría negra y mestiza que vive en una situación de pobreza, “recuerdo que nos impactó muchísimo la diferencia que había entre unos barrios y otros (…) Es algo que choca bastante”, comentó Carlos.

 “Recuerdo que a finales de mayo estábamos Ignacio y yo en la casa todavía vacía que habíamos alquilado y pensé: madre mía la que nos espera. Pensándolo ahora, no éramos conscientes de lo que supone manejar un grupo de 16 voluntarios, gestionar una casa tan grande y coordinarlo todo: comidas, cenas, el proyecto, conseguir más voluntarios… Fue un reto enorme y, la verdad, fueron los cuatro meses más estresantes de nuestras vidas”, señala Carlos.

Y es que el inicio estuvo lleno de baches. Después de ver que las clases de apoyo en el colegio que daban los voluntarios y voluntarias no suponían una ayuda efectiva, decidieron ponerlos a todos ellos a trabajar en pequeños proyectos para mejorar la comunidad. Mientras, Ignacio, Carlos y otros voluntarios se dedicaron a averiguar qué problemas tiene la comunidad y cómo se pueden solucionar. “Ese fue un punto de inflexión muy importante ya que el hecho de plantear un proyecto desde cero implicaba mucho trabajo que teníamos que realizar mientras los voluntarios iban y venían. Los voluntarios querían realizar una ayuda efectiva, la que en ocasiones era posible y otras no tanto”, puntualizó Ignacio.

Con el paso del tiempo y el intenso trabajo de todo el equipo el proyecto comenzaba a tomar forma. Inicialmente se llamó Hout Bay Project, y pretendía sacar de la calle a los niños y niñas de Hangberg mientras fomentaban el desarrollo de la economía local apoyando a emprendedores del lugar.

Además se creó un grupo juvenil llamado Houties, que se creó con los voluntarios a finales de julio. Comenzaron en el campo de fútbol de la localidad y, poco a poco, fueron creando un grupo de niños que se reunía con los voluntarios por las tardes de manera diaria.

Por otro lado, estaba en marcha el apoyo a los emprendedores locales. El primer proyecto se centró en ayudar a los Hout Bay Leopards, el equipo de fútbol local. Quienes gracias a la ayuda de voluntarios, consiguieron que el Villareal CF les cediera camisetas para sus entrenamientos, además el dinero generado por el proyecto le permitió adquirir nuevos equipamientos.

Creación de Meraki Bay

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Pero el tiempo comenzó a correr en contra del equipo. “Llegaba el final de septiembre de 2018 y sentíamos que el proyecto acababa de empezar. De aquí no nos podíamos ir, así que decidimos quedarnos”. El proyecto de voluntario había llegado a su fin, pero el proyecto en Hout Bay seguía en marcha al igual que las ganas de colaborar.

Es por esto que Ignacio, Carlos y GrowPro Experience, decidieron que lo mejor era montar una ONG para poder desarrollar el proyecto de forma independiente y permanente en el lugar. Así, en septiembre de 2018 y gracias a la financiación inicial de GrowPro, sale a la luz Meraki Bay.

Una organización que pretende ser la asociación madre de la que cuelguen el Hout Bay project y el resto de futuros proyectos que vayan surgiendo, como por ejemplo, el taller de costura con las mujeres de la comunidad. “Somos un grupo joven, ambicioso y con ganas. Pretendemos generar un cambio y vamos a poner todo de nuestra parte para conseguirlo”.