Vivir en el extranjero: ¿Rompo con mi pareja o seguimos la relación a distancia?
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Lanzarme a la aventura de vivir en un país nuevo, con una cultura distinta, conociendo gente de todo el mundo y formándome profesionalmente siempre había sido mi meta. Lo que nunca imaginé es que pudiera convertirse en realidad justo al conocer a alguien de quien no quería separarme… Ya se sabe que la distancia es uno de los mayores obstáculos para una relación, pero tampoco quería dejar de vivir la experiencia que tanto había deseado. Así que inevitablemente me planteé: ¿rompo con mi pareja o seguimos la relación a distancia?

Los problemas y ventajas de una relación a distancia varían según el caso, pero como sé que muchos de vosotros os veréis en la misma situación que yo, he decidido compartir mi experiencia, para que en mis palabras podáis encontrar un poco de ayuda, ¡o al menos eso espero! Además, también puedes hacer este test para comprobar si tu amor sobrevivirá a una relación a distancia.

Me voy a vivir a la otra punta del mundo: ¿qué hago con mi pareja?

Vivir en el extranjero: ¿Rompo con mi pareja o seguimos la relación a distancia? 1

Después de mucho tiempo barajando la posibilidad de vivir en Australia, un país que siempre me ha atraído, por fin los astros parecían alineados y nada me retenía ya en mi ciudad. Nada, excepto mi pareja, con quien llevaba felizmente una relación de casi un año.

Eran muchas las dudas que me surgían. ¿Estaré siendo egoísta por anteponer mis intereses? ¿Cómo reaccionará cuando se lo cuente? ¿Podremos seguir adelante a pesar de la distancia? Pero de pronto recordé todas las veces que me había escuchado a mí misma decir eso de que “el amor verdadero todo lo puede”. Entonces, ¿cómo iba a ser menos el nuestro?

Yo, por mi parte, no quería renunciar a la persona que más quería. Sólo faltaba que él sintiera lo mismo y que estuviera dispuesto a seguir. Desde luego, nos esperaba una conversación larga y complicada para tomar una decisión que de cualquier manera sería dolorosa para los dos…

Una relación a distancia, ¿es posible?

Aunque ya habíamos hablado de la posibilidad de que esto ocurriera, seguíamos sin ser conscientes de que un día deberíamos afrontar la situación. Así que empecé a exponérsela sin poder disimular demasiado mis miedos.

Por suerte, mi chico sabía que este era mi sueño desde siempre, por lo que no trató de retenerme o convencerme de que me quedara. Lo aceptó. ¿Y lo mejor de todo? Que estaba dispuesto a continuar con nuestra relación a pesar de los kilómetros que iban a separarnos.

Al fin y al cabo, no íbamos a perder nada por intentarlo: sería una especie de prueba a superar, una comprobación de si nuestros sentimientos eran lo suficientemente sólidos como para superar una distancia tan abismal durante 3 meses.

¡Pongamos nuestro plan en marcha para que esto funcione!

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Algo sí teníamos claro: si íbamos a intentarlo, tenía que ser con toda nuestra voluntad y comprometiéndonos a no perder la comunicación diaria: al fin y al cabo, contamos con muchísimas facilidades para mantener el contacto (¡gracias Skype!).

Así, intentábamos cuadrar nuestros horarios no solo para hablar, sino también para hacer planes juntos: por ejemplo, solíamos ver capítulos de series o películas a la vez mientras las comentábamos, quedábamos para salir a dar un paseo y mostrarle al otro el paisaje que le rodeaba. ¡Incluso estuve presente durante la cena familiar por su cumpleaños! (Aunque claro, yo estaba prácticamente desayunando).

Además, nuestras conversaciones se centraban cada vez más en todo aquello que queríamos compartir en nuestro futuro juntos, y de esta manera nos motivábamos para no ceder ante la desesperación de vernos en ese mismo momento.

Y… ¿Lo conseguimos?

A día de hoy continuamos juntos, y volveríamos una y mil veces a pasar por lo mismo. Hemos salido reforzados y convencidos de que queremos construir un futuro en común. No os lo negaré, es un proceso duro de afrontar, e inevitablemente ambos tuvimos momentos donde la inseguridad se adueñó de nosotros… Pero siempre estaba el otro para levantar el ánimo. 😉

Evidentemente, cada relación es un mundo, y especialmente toda relación a distancia, con ventajas e inconvenientes que varían según el caso. Pero lo que es cierto es que aprendes a confiar plenamente en el otro y, sobre todo, a echarle mucho de menos, algo que también es necesario. Así que mi consejo es que, si estás seguro del valor que tiene tu relación, ¡no te rindas antes de tiempo! 🙂