Experiencia personal | Viaje en moto por Australia: Uluru to Alice Springs
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¡Mas kilómetros! Dejé Uluru atrás para cruzar el Parque Nacional de Watarrka y llegar a Alice Spring, único pueblo medianamente poblado en muchos  cientos de kilómetros a la redonda, por lo que aproveché para comprar cosas como mapas, aceite, tornillería…

Por delante me esperaban un par de miles de kilómetros sin ver el asfalto en ningún momento, había que prepararse.

Con los deberes hechos crucé el trópico de Capricornio rumbo Este, al estado de Queensland, famosa por sus playas, que en un principio planeé visitar pero por falta de días no podrá ser así.

Cruzo por completo Plenty y Donohue Highway, dos carreteras sin asfaltar pero en muy buen estado.

La primera no tenia mucho de especial pero con la segunda me llevé una grata sorpresa, tuve la suerte de ver a varias Wedged Eagle comiéndose un canguro. Cuando pasé a su lado levantaron el vuelo, pero no lo dudé ni un segundo, quería un primer plano, así que dejé la cámara grabando junto al canguro y me marché. Fue una pena que de las cinco o seis águilas que había en un principio sólo volviera una, pero fue suficiente para sacar una bonita foto.

La cara triste de esta historia es que las águilas no cazaron el canguro, era un canguro atropellado, otro más. Ver canguros en las cunetas es una imagen constante en Australia, una pena y un peligro.

Con la emoción aún en el cuerpo me dirigí hacia el Parque Nacional Diamantina.¡Menuda experiencia! En las fechas en las que voy son un conjunto de lagos secos en los que se puede circular siguiendo unos pequeños pivotes, una maravilla.

Al salir de los lagos me doy cuenta de que llevo roto un soporte del radiador, ninguna tontería, así que paro para intentar solucionarlo de la mejor manera posible. Se había partido por la soldadura, así que lo limé un poco con una navaja multiusos y lo pegué con una masilla epoxi reforzada con acero que llevaba por si las moscas. Con el miedo de que la reparación no durase demasiado intenté desviar mi ruta hacia zonas mas pobladas, pero me encontraba con un gran problema, no había gasolinera en mas 400km y ya había hecho 200. Al verme parado, un coche paró y me preguntó si tenia algún problema, les comenté mi situación y … ¡¡¡sacaron del maletero una garrafa de 10 litros de gasolina!!! Estaba salvado. Era un grupo de europeos recorriendo Australia en un 4×4, nos quedamos un rato charlando de nuestras aventuras.

Reemprendimos el viaje cada uno en una dirección y me quedé reflexionando sobre temas de seguridad. Empecé a comparar una carretera transitada, en la que nadie para, con un paraje como este en el que no te cruzas más de un coche cada dos horas pero todos, absolutamente todos cada vez que te ven parado, aunque estés haciendo una foto, paran y te preguntan si está todo en orden. La verdad es que es un aspecto a destacar del viaje que transmite mucha confianza.

Con el cambio de ruta ya no me quedaban muchos kilómetros semidesérticos, por lo que aproveché para tomar alguna foto más y disfrutar de la inmensidad de la nada.