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No hay duda de que cuando se juntan el tener una familia numerosa, a la que uno es muy unido, con una situación económica no muy solvente, tomar decisiones arriesgadas podría resultar difícil. Sin embargo, si sabes de qué estás hecho, pretendes vivir con intensidad y no posponer tus sueños, quizás tengas casi la mitad del camino recorrido.

Hoy conoceremos a Luis, quien decidió buscar la manera de superar sus miedos y cumplir su meta de aprender inglés. De paso, no se imaginaba que viviría la experiencia de su vida. Pero, ¿quién mejor que Luis para contarte cómo lo logró? ¡Venga, Luis!

Conociendo a Luis

Conociendo a Luis

Quiero contarte un poco de mí. Soy ecuatoriano y tengo 26 años de edad. Mi familia es fenomenal y soy el mayor de 3 hijos. Tuve la oportunidad de vivir una unidad familiar bastante fuerte y no solo me refiero a mis papás, mi hermana y mi hermano, sino a todos los hermanos de mi padre, mis primos, y un hermano de mi mamá que viven en Macará, el mismo pueblito en el que viví. Se trata de un cantón pequeño de tan solo 20.000 personas, así que aquí todos nos conocemos. ☺

Te voy a contar un poco de mi experiencia; desde cómo decidí convertirme en un nuevo Cristóbal Colón -sí, ya sé que me dirás que Australia ya estaba descubierto-, pero yo descubrí una vida nueva y, por ende mi vida cambió significativamente.

Tomando la decisión y el proceso

Tomando la decisión

Aún recuerdo, como si fuera ayer, el momento en que tomé la decisión de llevar mi vida al otro lado del mundo. De hecho, empezar a recordarlo hace que se me acelere el corazón y haciendo una retrospectiva de todo lo que tuve que hacer para llegar y de la travesía en destino; además, mirar mi presente y analizar cada decisión que tomé, creo que estoy un poco loco, pero inmensamente feliz. Estos recuerdos me generan un shot grande de adrenalina y te aseguro que, conforme vayas leyendo mi experiencia, la vas a sentir igual que yo.

¿Cómo decidí ir a Australia a dar el salto del canguro? Había terminado mi carrera universitaria y tenía claro que antes de empezar a adquirir responsabilidades de profesionales, que luego me aten más y más, deseaba aprender hablar inglés porque, como sabrás, hoy en día es más que indispensable hablar, al menos, dos idiomas. Mi nivel de inglés era muy básico, así que empecé a buscar a dónde ir. Lo primero que me vino a la mente fue Estados Unidos, pero luego de investigar un poco más, supe que tenía más opciones: Australia, Nueva Zelanda, Irlanda y Canadá.

Averigüé un poco acerca de cada destino y me quedé entre Australia y Nueva Zelanda porque podía trabajar legalmente, lo cual era indispensable para poder mantenerme y pagarme el costo del curso. Finalmente, me decanté por Australia porque me daba la opción de pedir un ‘payment plan’ a la escuela; es decir, no pagar la escuela por completo; solo una mitad primero y la otra parte, 3 meses después de llegar al destino.

Mi condición económica no era la mejor. Tuve que pedirle un préstamo mi padre; mi hermano menor me también me ayudó y, durante los meses de este proceso, trabajé en mi profesión.  Así, logré juntar una suma de $2500. Al momento de hacer el pago, Christopher (ahora mi compañero de trabajo), me ayudó con todo el asesoramiento. Cuando hice el pago, mis manos sudaban pues no podía creerlo. Meses atrás ni siquiera el nombre ‘Australia’ sonaba en mi cabeza y ahora empezaban a girar mis pensamientos en torno a este gran país.

Una vez que hice mi pago, me dije a mí mismo: Luis Felipe, vamos a conocernos más, hemos decidido salir de nuestra zona de confort y enfrentarnos a lo desconocido. Sin embargo, le tenía temor a volar, pero una vez leí en un libro que los miedos, cada vez que los enfrentas, se vuelven mas pequeños. Así nació la idea de darle la vuelta al mundo. Una tía en Alemania siempre me había invitado a su casa, así que ese era el momento perfecto. Entonces, mis vuelos para llegar a Australia fueron: Perú, México, Madrid, Alemania, Inglaterra, Singapur y Australia. En todas las escalas me quedé unos días para visitar y aprovechar el viaje. Después de todo ese gran viaje, mi miedo a volar fue cada vez menor. Es algo que llena mucho tu ego, cuando enfrentas a tus miedos y empiezas hacerlos mas pequeños. De hecho, hoy en día disfruto volar. 

Estudiar y trabajar en Australia

vivir en Australia

Una vez en Australia, mi experiencia fue la mejor de todas. Mi primer objetivo era intentar entender, al menos, un 30% de lo que me decían las personas. Mis primeros 12 días estudiaba 12 a 14 horas diarias; aun así no notaba mucho avance al momento de entender. Así que, decidí anotar en una lista las posibles preguntas que te pueden hacer en una entrevista para aprendérmelas. El día número 15 tuve mi primera entrevista por teléfono y después de atinar a cinco preguntas de seis, encontré mi primer trabajo en Australia. Hacía ‘Cleaner Construction’ y ganaba 18AUD la hora. Dos meses después fui pintor y ganaba 20AUD la hora. Luego, trabajé en un ‘warehouse’; allí vendía césped sintético y también hacia las instalaciones.

GrowPro, Australia y yo

Luis y GrowPro

Seis meses después de llegar a Australia, entré a GrowPro Experience y aquí es donde sigo. ¡Me gusta mucho mi trabajo y saber que, de alguna manera, estoy ayudando a las personas a transformar sus vidas, así como expandir su conocimiento, culturas, a conocer personas nuevas, pero sobre todo, ¡me encanta crear experiencias! 

La mejor parte fue que dentro de los eventos de GrowPro, conocí a mis amigos cercanos que, hoy por hoy, son como una familia. Actualmente, vivimos en una misma casa dos españoles, un chileno, un australiano y un ecuatoriano. Empezamos a organizar viajes todos los fines de semana y es que Australia tiene tanto por ofrecer que cada destino te sorprende más y más. Basta con que viajes una o dos horas y vas a encontrar todo.

Fuimos a conocer playas como: Byron Bay, Noosa, Gold Coast, Collangatta y Sunshine Coast. Mención especial para Byron Bay, un lugar increíble; mi playa favorita en Australia. Es un ambiente muy relax, pequeño, bastantes artistas, muy buena vibra, bastante surf y, por la noche, muy buena fiesta. También, fuimos a varios lagos, ríos y escalar montañas. Siempre íbamos grupos de 10 a 12 personas. Nos poníamos manos a la obra a cocinar, bailar, reír, conocernos y compartir experiencias. Lo mejor de todo era la diversidad del grupo, gente de todas partes: Japón, Colombia, Brazil, Chile, Argentina, España, Uruguay, Ecuador, Perú, México; cada uno con acentos y modismos diferentes. Usábamos diferentes palabras para referirnos a una misma cosa. Por ejemplo, a las ‘palomitas de maíz’ en Colombia les dicen ‘crispetas’, en Ecuador, ‘canguil’, en Perú, ‘canchita’.

En fin, cada viaje fue una aventura increíble. Además, tus amigos se convierten en tu nueva familia. Bueno, como les conté al inicio, tengo una familia bastante grande, por lo que mi familia en Australia también lo es; son mis amigos.

Mirando hacia atrás

Luis y Australia

Sin duda, fue un gran reto en lo personal. Las excusas aparecen ante cualquier situación para impedirnos dar ese gran salto de calidad; lo peor es que cada vez se adueñan mas de nuestra vida y nos mantienen en las sombras viviendo una vida muy paciente. Yo sabía que iba sordo y mudo al otro lado del mundo, con dinero para vivir exactamente solo un mes y con temor a volar.

Para encontrar cualquier trabajo, sabía que iba ser complicado por el tema de mi idioma. Comunicarme iba a ser muy difícil. Muchos, por no decir el 90%, te llaman ‘loco’; otros, ‘arriesgado’, ‘aventurero’ o ‘decidido’. Todos tienen un criterio distinto desde su perspectiva. Para mí era un reto; me encantan los retos y más cuando se trata de saber de qué estoy hecho. Mientras abrazaba la idea de que disfruto los retos, me llenaba de mucho coraje y valentía.

Hoy miro hacia atrás y me encanta haber tomado la decisión de venir y arriesgarme. Me cambió la vida y soy diferente en muchos aspectos de mi vida. La sociedad y la cultura aportan grandes aspectos en nuestras personalidades; el problema es tener una sola visión del mundo. Así que, viajar y conocer muchas culturas te da la posibilidad de compararlas y analizarlas para, al final, quedarte con la que más te guste; entonces, realmente empiezas a formarte como tú realmente quieres ser. Decídete y ven a vivir esta gran experiencia; seguro será diferente y seguro será la mejor de tu vida, ¡anímate! Vive con intensidad, no pospongas tus sueños y date la oportunidad. El mañana es incierto; si no es hoy, ¿cuando? Es momento para explorar, conocer, volar, para ti… para ser feliz.