Nueva Zelanda y la inmigración, una historia de entendimiento

Para entender Nueva Zelanda y a sus ciudadanos no se puede perder de vista la importancia que han tenido y tienen, en todo los ámbitos, la diferentes corrientes migratorias. Gracias a ellas, el país se ha ido convirtiendo en lo que es hoy, una enorme amalgama de culturas que conviven en armonía. Puedes esperar encontrarte con un país hospitalario, procedas de donde procedas, porque Nueva Zelanda y la inmigración son dos términos que van unidos.

Pocos lugares en el mundo pueden decir con total rotundidad que son al mismo tiempo cosmopolitas y respetuosos con las tradiciones ancestrales, protectores del legado de sus antecesores y acogedores con hombres y mujeres procedentes de todos los rincones del mundo. Toda su mezcla de culturas se plasma en su apetecible gastronomía y en otras manifestaciones culturales, como la música, la danza y el arte.

 

New Call-to-action

 

Ejemplo de integración y diversidad

De los más de 4 millones de habitantes del país, el 67% tiene orígenes étnicos europeos y el 15% maoríes. El tercer grupo más presente es el de asiáticos (9%) y el conjunto de otros pueblos originarios del océano Pacífico (6,9 %). Las cifras revelan un crecimiento de la multiculturalidad, ya que en los años 60 del siglo XX más del 90% de los pobladores eran europeos. La población maorí en el país está hoy cerca de los 600.000 habitantes, un dato que sorprende, para bien, si se tiene en cuenta que cuando el explorador británico James Cook llegó con sus barcos a Nueva Zelanda, en 1769, la población indígena no superaba los 100.000 habitantes.

 

Las primeras migraciones a las islas

Nueva Zelanda y la inmigración van muy unidas desde el principio de su historia; los maoríes, en un espacio de tiempo comprendido entre el año 800 y el 1.300, fueron los primeros pobladores que se cree que llegaron a las islas. Aotearoa, como ellos la denominaban, era un territorio hostil, poblado por especies animales a las que la distancia geográfica había dotado de una enorme singularidad, como la moa, el ave de más tamaño del mundo. Los primeros maoríes en llegar procedían de Polinesia, en concreto de Hawaiki, y viajaron a lo que hoy es Nueva Zelanda en wakas o canoas.

Los maoríes tienen grandes similitudes culturales y en cuanto a rasgos físicos con otros pueblos polinesios, como los que habitan en Tahití, las islas Cook o Hawái. La agricultura, la caza y la pesca formaban parte de su forma de vida. Hoy la ‘haka’, su danza tribal previa al combate, y el ‘tā moko’, un tatuaje que se hacen los hombres en la cara, son dos emblemas de esta cultura y, por extensión, de Nueva Zelanda. Se han convertido en iconos culturales reconocibles universalmente.

 

La llegada de los europeos y el Tratado de Waitangi

Los colonos europeos, en su mayoría británicos, pero también italianos, holandeses y alemanes, tuvieron en sus primeras incursiones serias dificultades debido a la ferocidad de las tribus maoríes. El Tratado de Waitangi, de 1840, marcó un antes y un después en las relaciones entre ambas partes. Apodado hoy ‘The Treaty’ por los neozelandeses, en la práctica convertía Nueva Zelanda en colonia británica y fue el inicio de su reconocimiento como nación. Hoy la integración de los maoríes es total, en parte gracias a las leyes gubernamentales que salvaguardan su cultura. Cuentan con representantes políticos en el parlamento y centros de formación educativa propios.

 

New Call-to-action

Share on Facebook109Tweet about this on TwitterShare on Google+1Share on LinkedIn0Email this to someone¡Compártelo!
Laura GrowPro
Laura GrowPro
Inquieta, viajera, siempre con hambre por vivir nuevas experiencias y ver mundo. ¡Solo nos arrepentimos de las decisiones que no tomamos así que viaja mientras puedas!
Related Posts
empleos para mexicanos en canadavisa australia para argentinos