4 grandes curiosidades de la población indígena de Nueva Zelanda

Nueva Zelanda es un país genuino y una continua caja de sorpresas. Cuando crees que conoces su estilo de vida, o te has familiarizado con cualquier aspecto de su día a día, como las costumbres sociales o la gastronomía, profundizas un poco más y encuentras una nueva particularidad. Uno de esos rasgos que la convierten en única es la presencia de la población indígena de Nueva Zelanda.

Esta gran área polinesia fue una de las últimas de la Tierra en asistir a la llegada de los pobladores europeos. Su lejanía geográfica tuvo mucho que ver en ello. El ‘hombre blanco’ se topó allí con pueblos maoríes, que a su vez habían llegado a este rincón del mundo tras sucesivas migraciones entre el 800 y el 1300 D.C.. Además de ser una seña de identidad internacional, hoy puedes apreciar la influencia de la cultura maorí en algunos aspectos de la vida de Nueva Zelanda. Te mostramos 4 grandes curiosidades de este singular pueblo.

 

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Hoy son un 15% de la población

La población autóctona maorí está en cerca de 600.000 habitantes, el 15% de la población total de la nación. Cuando el capitán James Cook llegó a las islas en 1769, se considera que la población indígena de Nueva Zelanda ascendía a 100 mil habitantes. A diferencia de otras colonizaciones, en las que se diezmaron las poblaciones locales hasta reducirlas a la mínima expresión, la bravura de los maoríes en el combate y las dificultades orográficas permitieron que éstos conservaran en gran parte sus poblaciones. Cuando se firmó el Tratado de Waitangi, en 1840, los maoríes eran cerca de 70.000, y solo enfermedades como la gripe y la tuberculosis les hicieron mella.

 

Viven integrados en los núcleos urbanos

Hoy en día la gran mayoría de los descendientes de la población indígena de Nueva Zelanda reside en núcleos urbanos. Su integración es completa, aunque las leyes del Gobierno protegen su singularidad y alientan que su cultura sea respetada y conservada. Los maoríes cuentan con un canal de televisión propio, así como numerosas emisoras de radio. Tienen representantes en el parlamento neozelandés y participan en numerosos proyectos relacionados con el mundo de la cultura. Los niños maoríes acuden a las conocidas como ‘kōhanga reo’, escuelas en las que se imparten las clases en lengua maorí.

 

El ‘tā moko’, las líneas de la vida

Junto con la ‘haka’, puede que sean el rasgo cultural más conocidos de los maoríes fuera de Nueva Zelanda. El ‘tā moko’ es un tatuaje tradicional que se realizaban los hombres en la cara y gracias al cual cada maorí expresaba el clan al que pertenecía. Pero, además, se trata de un mensaje en el que se resume la propia historia, ya que los signos señalan las andanzas personales que ha vivido su portador. Las mujeres indicaban que estaban unidas a un guerrero con un signo sobre el mentón. En lugar de con tinta, como se hacen hoy en día estos tatuajes, los originales se realizaban con unos punzones hechos de huesos de albatros.

 

La ‘haka’, más que un grito de guerra

Si acudes a un partido de rugby de la popular selección de Nueva Zelanda, los ‘All Blacks’, no vayas con el tiempo justo porque podrías perderte la presentación del equipo neozelandés. En ella realiza la ‘haka’, un intimidatorio baile tribal que se acompaña de cantos y gritos. Los guerreros maoríes lo bailaban antes de entrar en combate y es un identificador del país en infinidad de eventos deportivos internacionales, ya que además de la selección de la rugby lo han terminado por adoptar otros combinados nacionales, como el de baloncesto.

 

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Laura GrowPro
Laura GrowPro
Inquieta, viajera, siempre con hambre por vivir nuevas experiencias y ver mundo. ¡Solo nos arrepentimos de las decisiones que no tomamos así que viaja mientras puedas!
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