Sara en Australia: vivir y trabajar en Brisbane y Noosa

Todavía me acuerdo del día en que les dije a mis padres: “Estoy ahorrando dinero para irme a Australia, en menos de un año me voy”. No se asustaron mucho aunque, como podéis imaginar, me preguntaron “¿Por qué Australia?” “¿Tan lejos?” “¿Estas huyendo de algo?”. Sí y no.

¿Por qué me me fui a Australia?

Dejando a parte el tema de que España está como está actualmente, tenía la sensación de que aquello que estaba haciendo no me llevaba a ninguna parte, ni tampoco el estilo de vida que se suponía debía tener.

Me estaba ahogando en mis propios pensamientos y nadie, excepto mi madre, me entendía. Me centré en leer libros y en pasar más momentos conmigo misma, descubrí los beneficios del yoga y de la meditación. Fue así como averigüé lo que mi alma me estaba pidiendo: necesitaba urgentemente recuperar mi espiritualidad.

La llamada de Australia

Sabía que en una ciudad como Barcelona me iba a ser muy difícil hallarla ya que, como en cualquier gran ciudad, existen distracciones constantes; presión social sobre cómo vestir, hacerse selfies, salir cada semana y beber, escuchar conversaciones sobre quién es el favorito de Gran Hermano y sucedáneos, estar al día de toda la basura política y un sinfín de cosas que no quiero recordar.

No puedo explicar cómo pero algo me decía que tenía que ir a Australia, que este país tenía algo importante que ofrecerme.

Primera parada, Brisbane

Empecé por Brisbane, una ciudad tranquila con un clima subtropical. Me gustó por un tiempo porque cruzaba el puente y podía ir andando a trabajar al centro de la ciudad, y sobretodo porque vivía en un barrio con un encanto especial: el West End.

Creo que pocas veces en mi vida voy a tener la posibilidad de compartir una casa con jardín y no un piso. Además me gustaba la idea de que cerca de Brisbane existen pequeños paraísos: North Stradbroke Island, Morenton Island, Fraser Island, Gold Coast, Sunshine Coast…

Aquí os dejo con uno de los vídeos que podéis encontrar en mi canal de YouTube (Hacia la Aventura) donde explico la vida en Brisbane:

Cerca del mar: viviendo en Noosa

A los cuatro meses, me dí cuenta de que necesitaba tener el mar cerca. No había ido a la otra punta del mundo para perderme sus magníficas playas! Así que dejé todo otra vez y me mudé a Noosa, un pueblo costero de la Sunshine Coast, a dos horas de Brisbane.

Me llevo unos recuerdos imborrables sobre ese pequeño pueblo; su gente y su increíble belleza.

Vivir agradecida

Aprendí mucho, porque necesitaba hacerlo. Nunca he sido creyente de un solo dios ni de divinidades perfectas sino más bien de agradecer, sea a quien sea, todo lo que la Madre Tierra puede ofrecernos.

Me entristece pensar que estamos perdiendo el verdadero sentido de la vida, que adoramos personajes famosos por su posición social y en cambio no sabemos cómo se llama el vecino de enfrente. Por eso viajé y viajé.

Australia: un país de respeto

Australia no es un país perfecto pero encontré ejemplos de lo que yo -sin saberlo- estaba buscando en ese momento y por eso los comparto ahora.

En general existe una concienciación más extendida sobre el aprecio a los animales, al entorno y a su preservación. Si alguna vez pisas estas tierras verás que en cada esquina hay un bosque considerado parque nacional.

Muchas personas son vegetarianas y existe más facilidad para encontrar puestos de comida, aunque el vecino esté haciendo una barbacoa tan ricamente.

O por ejemplo, las terapias naturales como el Reiki no suenan a chino sino que se aceptan como medicina complementaria a la medicina tradicional en muchos hospitales.

Encuentra tu viaje

Con esto no quiero decir que tengas que venir a Australia -aunque sí aconsejable :)- sino que te animo a que retomes o refuerces aún más tu espiritualidad.

Tener fe en algo, en las personas, en la humanidad, lo que sea, me ha ayudado a tener estados de felicidad más constantes. Y resulta tan simple como mirar con otros ojos el edificio que ves todas las mañanas, apreciar el frío en invierno y el calor en verano, aceptar las malas noticias como aprendizajes y no como lastres, y sobretodo ser agradecido.

El mejor viaje es la vida

Nada de lo que pasa es casualidad. En un mundo con prisas nos olvidamos de aplicar la tolerancia y la paciencia, nos olvidamos de que -queramos o no- vivimos en comunidad y de que disfrutamos de nuestros bienes materiales o servicios gracias al esfuerzo de otras personas. Por ello doy gracias y gracias.

“Esta es mi simple religión. No hay necesidad de templos y no hay necesidad de una filosofía complicada. Nuestro propio cuerpo, nuestro cerebro, nuestro corazón son nuestro templo; y la filosofía es la bondad” Dalai Lama

Sara Fabregat

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Magda Cebrián
Magda Cebrián
Periodista y miembro de GrowPro. Espero que este blog te ayude a resolver tus dudas y te inspire para que la próxima experiencia que podamos leer sea la tuya. Tu futuro es un lienzo en blanco, sal ahí fuera y escribe tu obra maestra! Sólo nos arrepentimos de las decisiones que no tomamos. :) ¡Pon rumbo a tu vida!
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